
“El cambio climático es la mayor amenaza para la salud a la que se enfrenta la humanidad actualmente” (OMS, 2021). Esta declaración de la Organización Mundial de la Salud es una realidad, especialmente en el grupo vulnerable de las personas mayores de 65 años. Este colectivo sufre de manera desproporcionada los efectos del cambio climático debido, entre otros factores, a las modificaciones fisiológicas que conlleva el proceso de envejecimiento, el padecimiento de enfermedades crónicas, dependencia, polimedicación, bajo nivel socioeconómico e insuficientes redes familiares y sociales de apoyo.
La Agenda 2030, establecida por las Naciones Unidas en 2015, presenta un plan de acción global para abordar a través de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) los desafíos que el cambio climático supone para la salud de las personas mayores. Comprender cómo el cambio climático impacta en la salud de la población mayor, ayudaría a proporcionar una atención sanitaria de calidad a este colectivo en riesgo climático. Por ello, nuestro equipo investigador ha llevado a cabo una revisión de alcance para conocer y mapear los efectos del cambio climático en la salud de las personas mayores, recientemente publicada en la revista Journal of Advanced Nursing.
Para elaborar la revisión, se siguieron las recomendaciones metodológicas del Instituto Joanna Briggs (JBI), por lo que se desarrolló un protocolo previo publicado anteriormente en la revista BMJ Open. Esta investigación ha revelado que las personas mayores son especialmente sensibles al calor extremo y la contaminación atmosférica, provocando un aumento de la morbilidad y mortalidad relacionadas con el cambio climático. El calor extremo causa un fuerte impacto en los sistemas cardiovascular, circulatorio, respiratorio, renal y digestivo. Adicionalmente, las temperaturas extremadamente bajas repercuten en los problemas de salud cardiovasculares, circulatorios y respiratorios, fundamentalmente. La contaminación atmosférica también tiene un fuerte impacto en la salud cardiocirculatoria y respiratoria, agudizando problemas respiratorios preexistentes en las personas mayores, siendo, además, un factor de riesgo importante para el desarrollo o aceleración de deterioro cognitivo en este grupo de población. Los eventos meteorológicos extremos como huracanes, inundaciones o sequías, se encuentran más relacionados con problemas cardiovasculares, digestivos, lesiones y traumatismos, enfermedades infecciosas y desarrollo de problemas de salud mental.
Además, los resultados de esta revision se han utilizado para la redacción de los ítems de conocimiento de una nueva herramienta creada recientemente para medir las competencias enfermeras en la salud de las personas mayores: Older People’s Environmental health Nursing Competencies Questionnaire (OPEH-NCQ), compuesta por un cuestionario de conocimientos (OPEH-KQ), una escala de habilidades (OPEH-SS) y una escala de actitudes (OPEH-AS) sobre los efectos del cambio climático en la salud de las personas mayores. Este instrumento ha sido validado en profesionales y estudiantes de enfermería.
Protocolo de la revisión de alcance:
Montoro-Ramírez EM, Parra-Anguita L, Álvarez-Nieto C, Parra G, López-Medina, IM. Effects of climate change in the elderly’s health: a scoping review protocol. BMJ Open 2022;12:e058063. doi:10.1136/bmjopen-2021-058063. Accesible en: https://bmjopen.bmj.com/content/12/4/e058063
Revisión de alcance:
Montoro-Ramírez EM, Parra-Anguita L, Álvarez-Nieto C, Parra G, López-Medina, IM. Climate Change Effects in Older People’s Health: A Scoping Review. JAN 2024;00,1–14. https://doi.org/10.1111/jan.16270
Accesible en: https://onlinelibrary.wiley.com/doi/epdf/10.1111/jan.16270

